Todos se ríen. Tú también. Pero no sabes de qué.

Todos se ríen. Tú también. Pero no sabes de qué.

¿Se ríen de ti o contigo?

Hay una línea muy fina entre reír con los demás y sentir que los demás se ríen de ti.
Y a veces, esa línea la marca algo tan pequeño —y a la vez tan importante— como escuchar bien.

Seguro que alguna vez has sonreído sin entender el chiste. O has respondido algo que no venía a cuento. Y te has quedado con la duda:
“¿Se están riendo porque fue gracioso... o porque no entendí nada?”

La pérdida de audición no siempre se nota. No se lleva en la cara.
Pero tú lo sabes. Porque lo sientes cada vez que finges que entendiste.
Y no, no es justo que algo tan solucionable como esto, te robe confianza, momentos, o incluso tu lugar en una conversación.

Aquí no estamos para venderte un audífono.
Estamos para que vuelvas a estar dentro de las conversaciones, de las risas, del juego.
Para que te rías tú también. De verdad. Con ganas. Con todos. No a medias.


Feo por fuera o por dentro… pero lo importante es que oigas bien.

Déjame ayudarte desde un centro de los buenos, de esos que no se encuentran en cualquier esquina.

Enséñame el camino, feo →
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