No estás cansado de fingir, pero tu cuerpo sí
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Del postureo al burnout: la factura llega aunque no la veas en Instagram.
Fingir cansa más que trabajar doce horas seguidas. Y tú lo sabes. La sonrisa con filtro, el “modo zen” en tu foto de Instagram… pero por dentro estás al borde del colapso. Esa mentira no se la cree ni tu cuerpo.
Nos han vendido que la felicidad es un story de 15 segundos, que si trabajas en lo que amas “no trabajarás ni un día en tu vida”. Pues debe ser que amas que te expriman como a un limón barato: horas extra disfrazadas de “pasión”, reuniones que pudieron ser un correo y motivación de saldo pegada con frases de taza.
Aquí va la verdad fea: el cuerpo no entiende de filtros. Pasa factura. El postureo es crédito rápido: ahora brillas, luego lo pagas con ansiedad, insomnio y ese cansancio que no se cura con un fin de semana “desconectando”.
El juego está amañado: te piden que seas productivo, creativo, resiliente y, por supuesto, feliz. Y si no lo eres, la culpa es tuya por “no gestionar bien tus emociones”. Qué casualidad que la factura siempre llegue a tu buzón.
- Menos fingir, más decir lo que jode.
- Menos postureo, más límites.
- Menos “todo bien”, más verdad incómoda.
¿Quieres seguir creyendo en frases de taza, o prefieres escuchar la verdad incómoda?
Publicado por Del Lado Feo de la Fuerza™. ERES FEO™ es blanco y negro: mensajes claros, cero teatro. Si esto te remueve, perfecto. Es la idea.